domingo, 20 de septiembre de 2009

Casos

La trabajo de fino caballero seductor. Y apunto a gastarse una quincena invitandola a un restaurante de cinco estrellas.
Ella, modosita y coquetona, acepto.
El se empilcho el traje azul de los domingos, zapatos bien lustrados, taxi para movilizarse. Todo de diez.
Llego el mozo. El lujo estrellaba en ese lugar exclusivo. Con aires de rey destronado ordeno: "No se que pedira la dama. A mi me trae una provoleta con un chorizo parrillero..."

Diario Clarin, Domingo 20 de septiembre de 2009

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