domingo, 27 de septiembre de 2009

Mes

Un mes ya. Un mes donde la alegría volvió al triste corazón del poeta. Un mes donde su pluma volvió a escribir lo que, nuevamente, su corazón, ese fiel compañero empezó a dictarle. Ya que hubo un tiempo en el que, la oscuridad y el silencio fueron tan grandes que no le pertimitian ver lo que realmente estaba ahí, ni escuchar a su compañero que era quien trataba de sacarlo de aquella olvidable situación. Pero el destino fue el que trajo al poeta la salvación. Inserto a Ella en su vida, y fue Ella la que simplemente con su presencia hizo que la oscuridad se aparte, y con su encantadora voz rompa el silencio. Abriéndole así el camino para que el nuevo comienzo, un camino que recién empieza y que le queda mucho por recorrer. O al menos eso es lo que el poeta cree.

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